El escritor Marino Busto, cronista oficial de Carreño, con su característica tenacidad no paró hasta encontrar los misterios que ocultaba el Monte Areo (de 264 metros de cota y límite de Gijón y Carreño). Y ya llevó a ese lugar a cientos de personas para que vean con sus propios ojos la necrópolis tumular más importante de Asturias, con 30 dólmenes Además del campo de dólmenes (a medio descubrir), el Monte Areo siempre fue afamado, pues por su ladera cruzaba una calzada romana y un ramal del Camino de Santiago (por la campa de San Pablo, donde había una famosa capilla). Sus mejores accesos son por Guimarán, El Valle, Ambas, Serín, Montiana o Poago.
Los representantes municipales de Gijón y Carreño, presentes en la última marcha a Candás, acordaron celebrar allí una actividad de hermandad. Y este nuevo encuentro medioambiental se celebra hoy, con la asistencia de los alcaldes de Gijón y Carreño. Además, de visitar sus dólmenes, se realizarán múltiples actividades, desde bailes regionales a muestras artesanas, deportes autóctonos, demostraciones de aeromodelismo y globos aerostáticos o ejercicios de rastreo y rescate. Asimismo se inaugura un área recreativa, junto a la laguna de la zona del Visu.
Parece ser que por el Monte Areo iba un ramal de la famosa calzada romana o Camín Real de La Mesa, que unía tierras leonesas con la costa asturiana, concretamente Astorga con las Aras Sextianas de la Campa Torres, pasando por Lucus Asturum (Llanera). En una zona del Monte Areo, conocida por PeñalCarru, aún queda algo de esa calzada, pero la reciente concentración parcelaria y las numerosas pistas que por allí hay ahora, hicieron desaparecer muchos vestigios del pasado. Y posiblemente se termine con todo si los entes culturales de Asturias no lo toman en serio pronto... Muchos asturianos fueron a conocer ya este monte y sus reliquias, otros, por desidia, prefieren ir a lugares lejanos para ver menos de lo que aquí hay. Ahora Marino Busto divulga estos restos a todas las personas que participan en esas actividades medioambientales. Para este gran estudioso el nombre de Monte Areo podría corresponder al de Iroba, que según una antigua leyenda querría decir "tierra rica y gente boba" (en referencia a los tesoros en él supuestamente escondidos) o a monte "de las Aras". Lo cierto es que de siempre fue un lugar mágico o sagrado, tanto por sus sepulcros Prehistóricos (dólmenes), como por su calzada romana, o su posterior Camino de Santiago, o sus ermitas del Viso, Los Remedios, San Pedro y San Pablo, protegidas por una fortaleza del siglo X. El Monte Areo es tan plano (una zona se conoce por La Llana) que el primer aeropuerto de Asturias se quería hacer allí, pues además no suele tener nieblas. Guillermo Schultz, autor del Mapa de Asturias en 1868, decía de esa montaña que algunos espacios pudieran haber sido nivelados artificialmente por la mano del hombre. Hay quien opina, como Julio Somoza en 1909, en la Historia de Gijón en la general de Asturias, que las nivelaciones que dominan a Gijón estarían destinadas a los campamentos de maniobras de los soldados romanos de IV Legión Macedónica de guarnición en esta villa y pudo haber población romana.
Según este erudito y cronista
oficial de Carreño, el historiador González de Posada, en su libro manuscrito de
1792, ya hablaba de unos "tumbos" o "mamulas" en medio de las llanuras de esta
montaña, junto a varias lagunas. Decía que esas elevaciones del terreno eran
sepulcros antiquísimos. Y, en lo cierto estaba, pues en el año 1989, siguiendo
esas noticias y recorriendo el Monte Areo se dió con ellos y lo hizo público
aquí, en este diario. Descubrió los túmulos de un auténtico campo de sepulcros
prehistóricos. Dólmenes que resultaron ser de hace 5.000 años según los
expertos. El misterio se había desvelado, pues no sólo era monte sagrado por sus
capillas, sino porque mucho antes, nuestros antepasados le habían elegido para
enterrar a sus muertos.