El Parque Natural de Redes, ahora Reserva de la Biosfera, esta asentado en los hermosos concejos de Caso y Sobrescobio. Y entre sus maravillas destacan las Foces de LlaÍmo, situadas en el monte del mismo nombre y surcadas por el río Alba. Por eso se llama al Camín de Llaímo, actualmente, "Ruta del Alba".

Tres centenares de gargantas, "foces" o desfiladeros, forman los ríos asturianos al pasar entre las montañas. Algunos sólo son visitados por los pescadores, montañeros experimentados o lugareños. También hay un buen número que son surcados por carreteras, perdiendo así parte de su misterio natural, aunque ganando en atractivos para el denominado turismo verde (que suele estar "muy verde") que prefiere lo más cómodo, o el coche y las cortas caminatas.

Uno de los desfiladeros de moda en Asturias, aparte de la Garganta del Cares (mal llamada "Ruta del Cares", pues este río a lo largo de su recorrido forma varios desfiladeros y por tanto, lógicamente, varias "rutas") o el de Les Xanes, es el del Llaímo, conocido como Foces de Llaímo o del río Alba, asimismo mal llamado "Ruta del Alba", incluso por las autoridades y algunos lugareños, pues este río ya tiene más arriba su Foz del Alba, y en Asturias hay más de una docena de accidentes geográficos con ese nombre, y por tanto hay varias "Rutas del Alba" en pura lógica, lo que induce a la confusión.

Las Foces del Llaímo están situadas en el concejo de Sobrescobio y surcadas por el río Alba, que tiene entre sus principales afluentes al río Llaímo, que nace en el monte del mismo nombre, importante hayedo, y reserva de caza, donde hay venado, corzo, rebeco, jabalí¡, lobo y urogallo, entre otras especies de la fauna silvestre asturiana.

Para llegar a este desfiladero se va por Rioseco, capital del concejo, en dirección a Soto de Agues, a través de una estrecha carretera que enlaza también con los pueblos de Oviñana y Villamorey (SC-2). De Soto de Agues parte una pista minera o "caleya" en dirección a un antiguo cargadero de mineral, de la explotación Campurru-Pandanes. Esta pista, por el bien del medio natural, no es aconsejable que sea empleada por los vehículos masivamente, ni de los excursionistas, ni de cazadores o pescadores, sino sólo por los lugareños (y unicamente para labores campesinas) y coches de emergencia o apoyo. Pero eso casi nadie lo quiere entender. Las autoridades medioambientales o rurales del Principado de Asturias, quisieron proteger este bello lugar, para lo que colocaron carteles limitando el paso de vehículos, pero no aclaraban dichos murales que los lugareños sí podían hacerlo (como suele hacerse en otras zonas) y, claro está, los primeros en tirarlos al suelo o al río se supone que fueron ellos. Los campesinos ahora se quejan de que los coches no les permiten pasar con los tractores a las fincas, pues aparcan en cualquier lado. Lo más normal sería que los coches de los turistas, no pasasen de Soto de Agües.

Esta pista tiene unos ocho kilómetros de recorrido, que se pueden hacer tranquilamente, entre el bello arbolado, en un par de horas, o poco más. Después recorrer las foces es ya poco tiempo (una media hora) entre las verticales paredes y el torrencial río, pasando por túneles y voladizos excavados en la roca, contemplando las cascadas y los torrentes, rodeados de

vegetación, por una pequeña senda pastoril, ahora acondicionada para facilitar el paso de los excursionistas. El río se cruza por curiosos puentes, dándole aún más atractivo a estas foces.

 
PASEAR LAS FOCES DE LLAÍMO (O DEL ALBA) 

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