La afamada calzada romana o Camín Real de La Mesa se cree que tenía dos finales de cierta importancia, el principal en la población de Noega, o Gigia (Gijón) y otro también de gran renombre en ciertas épocas llamado Fravio Avia, o Flaviona, ciudad que se encontraba según parece entre las actuales Pravia, Muros del Nalón y San Esteban de Pravia. De esa calzada aún se conservan restos en Bances y Los Cabos, al pie del Picu Santa Catalina.

Lo que queda de la antigua calzada romana o Camín Real de La Mesa en tierras pravianas se puede ver entre las poblaciones de Bances y Los Cabos, situadas en la carretera AS-224. Y el inicio de la caminata se puede efectuar en ambas localidades. Y alargándolo algo más junto al puente de piedra (o, quizás, es mejor decir puente romano, reformado en la Edad Media) de Agones.

Tras dejar Agones, junto al molino de Retuerta, se va por el camino del cementerio al campo de futbol y al cementerio. La vía romana ahora ya va por "caleyes" o pistas forestales, en la falda del Picu Santa Catalina. A veces, entre castaños, eucaliptos y diversa vegetación autóctona o foránea.

En lo alto de esta zona hay otros dos afamados picos, además de Santa Catalina, son La Peñona y Monte Agudo .

En Bances se puede ver aún un tramo de calzada romana (aunque en fase de ser destruida en breve). Luego se siguen unos metros por un "caleyón", que en su origen era también calzada. En la zona de Los Cabos ya se va con la vía romana tapada por el asfalto un gran trecho hasta la estación de ferrocarril. En Los Cabos se bordea Monte Agudo si se quiere seguir un poco más. Los lugareños nos pueden orientar y decir también que ellos prefieren ya buenas carreteras, que no viejos "caminos romanos". En Los Cabos se encontró una estela funeraria de un señor romano con toga. Otro paseo curioso es llegar al mismo lugar bordeando, por pistas forestales, el Picu Santa Catalina. Pues Bances y Los Cabos están al pie del mismo.

Lo triste de esta calzada romana, como ocurre en diversos lugares de Asturias, se está perdiendo o tapando con cemento, asfalto o tierra. Ya que, como es ya habitual las consejerías de Agricultura y de Cultura, no se ponen de acuerdo y siguen poco a poco destrozando por negligencia o ignorancia los pocos restos de vías romanas o medievales que quedan en tierras asturianas.

En este caso, en Pravia, la polémica está servida. Los vecinos no quieren ya ni ver los restos de esas vías romanas. Solo quieren tener bien sus accesos. Es algo similar a lo que pasa con ciertos animales salvajes, como por ejemplo los lobos, molestan y cada uno mira solo para lo que tiene más cerca. Para su propio interés. No para lo cultural, medioambiental o conservacionista. Así, en poco tiempo, quedaremos sin nada de valor en la Naturaleza.  Solo con algo de paisaje natural y algún que monumento emblemático.

La calzada romana praviana se está perdiendo año tras año pues hay quien tira para adelante, pues sabe que luego la multa ser  pequeña, en proporción a su propio beneficio. Eso pasa igual con las cacerías de animales depredadores (incluso dentro de parques nacionales y con especies en extinción).

 LA CALZADA ROMANA DE BANCES A LOS CABOS 

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