En el concejo de Tineo se conjugan la Naturaleza pura y la belleza monumental, así como la rica ganadería y la abundante fauna salvaje, los dólmenes y los yacimientos auríferos o el arte sacro y los antiguos caminos reales o vías romanas.  En Tuña, o en su entorno, hay de todo.

En Tineo hay muchos lugares para visitar, desde la Fana de Genestaza y el hermoso y monumental pueblo de Tuña, hasta el aurífero Navelgas, pasando por los dólmenes de Merillés y El Baradal, los monumentos naturales del Carbayo de Valentín y La Fayona de Eiros, la Casa del Puerto y el Alto de Bustellán, con afamadas brañas vaqueiras, o el casco histórico de la capital y su entorno, así como el Museo de Arte Sacro de San Pedro... En sus montes y bosques abunda la fauna silvestre, destacando los osos, lobos, corzos, jabalíes y urogallos. Tineo es aún poco conocido, en especial la sierras de La Cabra y de Merillés. A esta última, para visitar su afamado dolmen, nos encaminamos.

Una buena excursión, fácil y placentera, se puede iniciar cerca del hermoso y palaciego pueblo de Tuña, cuna del famoso General Rafael del Riego. Encaminándonos desde él al no menos bello y típico pueblo de Merillés, al cual se accede bien por la carretera comarcal AS-310, de Puente Tuña a Corias y Belmonte de Miranda. Nada más dejar Tuña y sus palacios o casas solariegas (adonde se accede bien por la carretera del embalse de La Barca o del Narcea (AS-15) se pasa junto a un antiguo puente romano y se llega a unos dos kilómetros a la localidad de Merillés. Nada más entrar en el pueblo una placa colocada en una placita y adosada a una típica casa solariega nos recuerda el agradecimiento de estas nobles gentes a un benefactor y buen abogado gijonés, que les defendió hace dos lustros en sus justas disputas por temas ganaderos y pastoriles. La placa en cuestión reza así: "Plaza del Abogado Francisco Prendes Quirós". ¡Maravillosa manera de empezar la excursión para nosotros!.

Dejando el vehículo, por ejemplo, junto a la iglesia parroquial (templo de estilo rural, con tallas renacentistas), se sube por una caleya, después pista, que en dirección Este, va a La Braña La Carbayal, situada casi al pie del pico Colines. La subida es fácil, igual si se va por sendero que por la pista.  Los vecinos de Merillés, siempre atentos, nos pueden orientar bien antes de la salida del pueblo. En la ascensión se pasa por Tueres y los restos de una antigua explotación ganadera, con varias cabañas o casamatas aún en pie. En una hora, aproximadamente, a paso tranquilo se corona el alto donde se encuentra el afamado dolmen, junto a una cabaña y unos árboles.  Esa zona se conoce como la Colina de Las Cabanas y está en la llamada sierra de Merillés. El panorama desde esa atalaya, en día despejado, puede ser grandioso.

Del domen de Merillés se cuenta varias leyendas, como que lo trajo una mora sobre la cabeza o el cuento de la gallina y los doce polluelos (o "pitinos") de oro...Este monumento funerario estaba formado antiguamente por cuatro ortostatos o columnas de piedra, una de las cuales ha desaparecido, que sostienen una cubierta de casi tres metros cuadrados, en cuyo interior hubo una cámara funeraria (expoliada, como suele ser normal en restos del pasado).

Repetimos, que tanto en la subida, como en lo alto de la colina de Las Cabanas, el paisaje es de hermosas vistas panorámicas, con suaves colinas cubiertas de pequeñas manchas forestales. Al fondo altas sierras y abajo profundas gargantas. El río Narcea bello y puro a nuestros pies. Solo se ve, al Este, en la sierra de Begega, las explotaciones mineras de oro de Boinás, que degradan algo el medio natural.

EL DOLMEN DE MERILLES 

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