Siguen destruyéndose las vías romanas en Asturias, que, se diga lo que se diga, salvo contadas excepciones, están sin catalogar. Y el Camino de Santiago aunque se cuida algo más (muchos tramos van sobre esas antiguas calzadas) su señalización es penosa algunas veces. Claro que eso es la tónica en Asturias, con el beneplácito de los entes oficiales que se encargan del tema.
El Camino de Santiago al que, parece ser, se dieron subvenciones millonarias por los responsables del anterior gobierno del Principado de Asturias, está de moda y en ciertos tramos es una delicia pasear por él y, en otros, es una pena o una verdadera desgracia. Hay de todo. Desde el que empleó bien la subvención en señalizar, desbrozar, limpiar y restaurar las sendas; hasta los que la pudieron emplear, es de suponer, para otros fines distintos a los previstos en las subvenciones. Que, como suele ocurrir en algunos entes oficiales, por un lado son muy rigurosos en los tramites burocráticos, salvo si se es amigo del funcionario de turno o del político responsable; y por el otro ni miran si se destinaron los fondos económicos concedidos en lo pactado o en otros menesteres, se supone que con buen fin.Para el Camino de Santiago (y sus asociaciones protectoras), hace un par de años, aproximadamente, había bastante dinero. Y no parece nada malo, si se empleó bien y se repartió equitativamente. Pero nosotros sabemos que para otros caminos (aunque fuesen anteriores a este, como son las vías romanas) no había ni una peseta. Los responsables culturales de entonces sabrán el porqué. El caso es que las críticas a este famoso camino llegan por varios lados.
Nosotros recorrimos recientemente un tramo del Camino de Santiago, de unos 10 kilómetros, por el concejo de Salas, de Cornellana a La Espina, cruzando cerca de Salas capital municipal. Y pasando por bellos pueblos y aldeas, como por ejemplo, Sobrerriba, Llamas, Villarraba, Monteagudo, La Sala, Casazorrina y Mallecín... Dejando a la vera las sierras de Bodenaya, Picu Rebollín y El Viso, con su renombrada ermita. Y antiguas casonas solariegas o palacios rurales asturianos, por lo general cerrados y en total abandono. Muy cerca, en La Ferrería y La Corrada (ya en el concejo de Soto del Barco) pasa parecido. Allí hay también un puente romano en total dejadez, lo mismo que otros muchos en Asturias. Para ellos no hay ni tan siquiera subvenciones o apoyos para su catalogación; y menos habrá para sus cuidados o restauración.
La señalización del Camino de Santiago, por lo general, es a base de flechas de color amarillo pintadas por cualquier lugar y en cualquier sitio. Sin orden ni concierto, como si no hubiese normativa... Esto no es imputable a los sufridos caminantes que las ponen, si no a los organismos que deben de supervisar la señalización, pues en otros senderos señalizados pasa parecido y esto con el beneplácito de la Consejería de Medio Rural y la federación de montañismo, según parece. Se ponen las señales incluso en árboles, clavadas(y eso que hay que proteger la Naturaleza). No importa que sea a la izquierda que a la derecha del camino. Internacionalmente siempre se pone la señalización en el sentido de la marcha, a la izquierda, que es por donde se supone que deben de ir los caminantes. Por otro lado, como ocurre con los otros caminos, o sendas señalizadas, las señales costosamente colocadas son destruidas, tiradas o cambiadas de sitio y dirección, lo que es aún peor para confundir a todos. Las veredas, los antiguos y verdaderos caminos, en muchos casos están tapados por la vegetación y por el barro del camino y por arroyos desbordados, en ocasiones a propósito para cerrar la senda y ganar terreno unos ganaderos o agricultores muy listos. Con lo cual, con la ignorancia o el beneplácito de las autoridades locales o regionales, no se puede pasar por ellos, lo que hace que se tengan que invadir fincas particulares para poder atravesarlos.