AGUILA REAL
El águila real (Aquila chrysaetos) es un ave rapaz diurna de la familia
Accipitridae, del orden Accipitiriformes. Es una de las especies incluidas
en la categoría de Especies Vulnerables en el Catálogo Regional de Especies
Amenazadas de la Fauna Vertebrada del Principado de Asturias, cuyo Plan de
Conservación fue aprobado por Decreto 137/2002 del Principado de Asturias.
Está considerada Especie de Interés Especial en el Catálogo Nacional de
Especies Amenazadas.
CARACTERÍSTICAS
Se trata de un ave de gran tamaño, con casi un metro de longitud, dos metros
de envergadura y casi seis kilos de peso, siendo las hembras de mayor tamaño
que los machos. Su plumaje es de color pardo oscuro, aunque se va aclarando
con la edad. Los ejemplares jóvenes, además de su plumaje oscuro que los
diferencia de los adultos, ostentan unos adornos blancos muy evidentes en la
cola y las alas. La cabeza del Águila Real es grande, y en los adultos a
menudo tiene tonos dorados. El pico es corto, robusto y con forma de gancho.
Sus patas son muy poderosas y están emplumadas hasta el nacimiento de las
garras, que son fuertes y cuentan con uñas muy afiladas.
BIOLOGÍA
El Águila Real habita preferentemente zonas montañosas, pero se le puede ver
en lugares de baja altitud, en páramos o valles cercanos cuando caza. Su
dieta es muy variada y adaptada a la disponibilidad de presas, en Asturias
se alimenta principalmente de crías de jabalí, corzo, rebeco, zorros y
pequeños mamíferos, a veces incluso puede consumir carroñas.
El celo se produce en el mes de febrero, las parejas se mantienen año tras
año, al igual que los nidos, que construyen generalmente en cortados
rocosos. La puesta se produce entre los meses de marzo y mayo, consiste
generalmente en dos huevos, de color amarillento con manchas pardas. Los
huevos se ponen a intervalos de tres o cuatro días, lo que garantiza la
supervivencia de al menos uno de los pollos si se trata de un periodo de
poco alimento. La incubación dura alrededor de 40 días y tras la eclosión
los pollos permanecen en el nido algo más de dos meses.
Hasta hace algunos años, como se recoge en el Plan de Conservación del
Águila Real en Asturias, el Águila Real fue objeto de una intensa
persecución por parte de ganaderos y cazadores. Paralelamente, el
tradicional e indiscriminado uso de cebos envenenados para el control de las
poblaciones de carnívoros, o incluso de las propias Águilas, provocó la
muerte de un número elevado de ejemplares. Como consecuencia, esta especie
redujo en gran medida su área de distribución en Asturias y se produjo la
desaparición de muchas parejas.
La reducción del uso de venenos, el aumento en determinadas zonas de las
especies presa y el incremento de las ideas conservacionistas, avalado por
la protección legal otorgada a la especie desde 1973, han permitido una
ligera recuperación de la población en los últimos años, que se pone de
manifiesto con la ocupación de territorios anteriormente abandonados.
El último censo de la especie realizado en Asturias en el año 2000 arroja un
resultado de 26-28 parejas de Águila Real, cifra similar a las 28 parejas
detectadas en los años 1996 y 1997, 23 de las cuales se consideran seguras y
5 probables, lo que constituye algo más del 2% de la población nacional.
Estas parejas se extienden por un área de 3.500 km2 con una densidad global
de la especie en territorio asturiano de 1 pareja/125km2.
A pesar de que existe un aparente aumento en el número de efectivos desde
principios de la década de los años 80, la situación de la especie sigue
siendo delicada, pues, además de la posibilidad de problemas puntuales de
muertes por persecución directa y envenenamiento, hay una serie de factores
que amenazan el futuro de la población asturiana de Águila Real. Entre
estos, cabe destacar la destrucción de los hábitats propios de la especie
(por actividades industriales, incendios, construcción de pistas, etc.), el
desarrollo de ciertas actividades recreativas y la disminución de las
poblaciones de algunas especies presa.
La finalidad del Plan de Conservación del Águila Real en Asturias es la
eliminación de los factores adversos que inciden o han incidido sobre el
proceso de regresión de la especie, de modo que ésta alcance un tamaño
poblacional viable a largo plazo y permita la recolonización de su hábitat
de distribución potencial.
El ámbito de aplicación del Plan comprende la totalidad del área de
distribución de la especie en Asturias, que comprende total o parcialmente
los concejos de Cangas del Narcea, Degaña, Allande, Tineo, Belmonte, Yernes
y Tameza, Teverga, Proaza, Quirós, Morcín, Riosa, Mieres, Lena, Santo
Adriano, Aller, Laviana, Nava, Piloña, Sobrescobio, Caso, Ponga, Parres,
Amiela, Cangas de Onís, Ribadesella, Llanes, Onís, Cabrales, Peñamellera
Alta y Peñamellera Baja. Además se aplica también al área potencial de
distribución, entendiendo como tal aquellas zonas que por sus
características naturales sean susceptibles de ser ocupadas por la especie
en el futuro.